El S&P 500 cerró el martes en 7.818,93 puntos, con un avance del 0,58%, logrando así su primer cierre récord desde agosto. El máximo anterior databa del 13 de agosto, en 7.798,99 puntos. Sin embargo, la sesión terminó con un giro a la baja: el índice finalizó unos 26 puntos por debajo del máximo intradía. El Nasdaq Composite subió un 0,45% y logró su segundo récord consecutivo, mientras que el Dow Jones ganó un 0,49%. En la sesión previa a la apertura de este miércoles, el S&P 500 cotiza en torno a los 7.791 puntos.
Justo en este momento llega la advertencia del estratega Jim Paulsen, quien alerta sobre una posible caída del 15%. La atribuye a la combinación del petróleo acercándose a los 100 dólares, una rentabilidad del bono estadounidense cercana al 5% y un dólar fuerte. Según su análisis, el “muro de preocupaciones” todavía no ha pasado factura a los mercados bursátiles.
Qué sostiene al mercado y qué podría frenarlo
El índice se apoya en unos sólidos resultados empresariales. Los analistas esperan que el beneficio por acción del tercer trimestre crezca cerca de un 30%, según FactSet, un avance estrechamente ligado a las grandes tecnológicas y a la inversión en inteligencia artificial. Esa concentración también es un riesgo: un tropiezo en los resultados de unas pocas compañías podría arrastrar al índice en su conjunto.
Los tres factores que señala Paulsen pueden erosionar ese impulso. Una rentabilidad elevada del bono encarece el crédito y ofrece una alternativa libre de riesgo a la renta variable, lo que penaliza principalmente a las compañías de crecimiento con valoraciones exigentes. El petróleo cerca de los 100 dólares alimenta la inflación y reduce el margen de maniobra de la Reserva Federal para recortar tipos. Y un dólar fuerte reduce el valor de los ingresos que las multinacionales del índice obtienen fuera de Estados Unidos, además de endurecer las condiciones financieras globales. Por separado, cada uno es manejable; el riesgo está en que coincidan.
Lectura técnica
A pesar de la cautela macroeconómica, el análisis técnico mantiene un sesgo alcista. El índice conserva la tendencia ascendente a lo largo de la línea del último máximo, y los cruces de las medias de 50, 100 y 200 sesiones continúan ampliándose, una señal de que la estructura subyacente sigue siendo positiva.
El RSI se sitúa en 59, lejos de zona de sobrecompra, lo que deja margen para nuevas subidas sin que el mercado parezca recalentado. El MACD se encuentra en fase de recuperación, con la media y la señal por encima del histograma, que se mantiene en positivo.
Qué vigilar
Los inversores seguirán de cerca la evolución del crudo, la rentabilidad del bono y el dólar, los tres factores señalados por Paulsen. A ello se suman las señales de la Reserva Federal sobre la trayectoria de los tipos, con su próxima reunión el 28 de octubre. Un tono más duro de lo esperado podría tensionar simultáneamente al bono y al dólar, y poner a prueba la fortaleza de los máximos.


