El oro avanzó con fuerza en la sesión previa, alcanzando los 4.521,89 dólares por onza, antes de iniciar una corrección durante las primeras horas de la sesión europea y cotizar en torno a los 4.488 dólares. El movimiento se produce mientras el mercado de bonos del Tesoro de EE.UU. intenta estabilizarse tras la intervención del Tesoro, en medio de presión sobre los rendimientos y un dólar debilitado.
La recuperación de los bonos estadounidenses ha reducido parcialmente los rendimientos, mientras que el dólar ha perdido terreno frente a otras divisas. Para el oro, esta combinación resulta especialmente relevante: unos rendimientos más bajos reducen el coste de oportunidad de mantener un activo que no genera intereses, mientras que un dólar más débil favorece su valoración en términos internacionales.
Perspectiva técnica
Desde una perspectiva técnica, el oro parece estar recuperándose tras encontrar soporte en la media móvil de 100 sesiones. El precio intenta ahora recuperar la media móvil de 50 sesiones, tras la fase correctiva y lateral que se desarrolló entre junio y la primera semana de agosto.
La estructura mantiene el soporte principal en los 3.959,80 dólares, mientras que el Punto de Control (POC) de esa fase se sitúa en los 4.078,26 dólares. Por encima del mercado, los 4.600 dólares constituyen ahora el nivel clave para confirmar la continuidad del movimiento alcista.
Escenarios al alza y a la baja
Una ruptura sostenida por encima de los 4.600 dólares podría abrir el camino hacia los 4.891 dólares, una zona de resistencia asociada a la anterior estructura de hombro-cabeza-hombro. Una superación de este nivel permitiría contemplar un posible escenario de descubrimiento de precio hacia los 5.000 dólares, con un objetivo posterior en torno a los 5.418 dólares.
El riesgo surge si el impulso pierde fuerza y el precio rompe por debajo de la zona de medias móviles cercana a los 4.295 dólares, donde se sitúa la media móvil de 200 sesiones. En ese escenario, aumentaría la probabilidad de una corrección hacia la zona de equilibrio de los 4.078 dólares.
El comportamiento del dólar y de los bonos del Tesoro será, por tanto, decisivo. Más que una devaluación formal del dólar estadounidense, el mercado está descontando un debilitamiento de la divisa asociado a la evolución de los rendimientos, las expectativas de política monetaria y las preocupaciones sobre la posición fiscal de EE.UU. Mientras estas variables continúen favoreciendo al oro, el nivel de 4.600 dólares será la referencia principal para determinar si el rebote actual puede convertirse en una nueva fase alcista.


